• ALEJANDRA OROZCO

Las nuevas habilidades de Renata

Tuxtla.- Bien dicen que cada bebé es diferente… y aunque nosotros vivimos asombrados de la inteligencia y capacidad de Elisa, en un principio no teníamos las expectativas tan altas con Renata, pensábamos que su hermana le dejaba la vara muy alta y que cada una sería diferente, pero nos está sorprendiendo cañón con su personalidad.


Renata es muy risueña, todo lo que tiene su hermana de seria ella lo tiene de pícara, tiene una sonrisa hermosa que se contagia y te pone de buenas de inmediato, esa sonrisita sin dientes que me trae babeando por ella, y que se complementa con esos ojitos chinos, que son muy expresivos y tienen un brillo muy especial y bonito, tiene una mirada cautivadora y sabe utilizarla.

Ahorita estamos en una etapa con ella en la que, digamos que todo es felicidad: todo el día se ríe, sus tomas de leche son cada dos a tres horas, aunque si tardo más en el trabajo se la rifa y se duerme para esperarme, no llora más que cuando tiene hambre, es bien sangre liviana y en las noches duerme casi de corrido, solo algunos días se despierta todavía.

No es por comparar, porque el amor que le tenemos a cada una es igual de fuerte y sabemos que cada una trae lo suyo, pero Renata tiene más carisma del que tenía su hermana a su edad, por lo que está difícil decir quién de las dos es el centro de atención, una te atrapa con su sonrisa y la otra con sus bailes y pláticas profundas.

Además, Reno va que vuela en cuanto al desarrollo psicomotor: a sus cinco meses, ya se gira de estar boca arriba a boca abajo, ya repta o se arrastra un poquito, quizá no avanza gran distancia pero sí puede girar la dirección de su cuerpo y le encanta estar boca abajo, aguanta un buen tiempo así y sostiene muy bien su cabeza.

También balbucea muchísimo, se la pasa haciendo “grrrr”, “aghhhhh”, “aaaaaaa”, yo me la paso diciéndole “mamá” a ver cuándo lo dice, aunque me encantaría que su primera palabra fuera Eli… y les juro que el otro día sí dijo mamá, o al menos eso estaba balbuceando… también le encanta jugar con su mordedera y pasarla de una mano a otra, ver la cortina moverse -eso lo comparte con Elisa-, ver la tele y platicar a su manera.

Sus ojos se iluminan cuando escucha a Elisa, que últimamente está muy pegada a ella y todo el tiempo quiere subirse a la cama para verla, le agarra la mano, la besa, la acaricia y hasta aguanta cuando le jala el pelo, porque a Renata le encanta agarrar pelo, y agarra bien fuerte, a mi me explota el corazón de verlas juntas e imaginar que serán inseparables, para bien y para mal.

Eso sí, Reno también tiene su carácter, porque cuando se enoja puja, empuja su cuerpo hacia atrás y manotea, es una bebota porque está súper rolliza, pesa 7 kilos 300 y tiene lonjitas por doquier, el doctor dice que está bien, y que ahora que comience con la alimentación complementaria es probable que baje de peso, así que nos encanta estarla besando, abrazando y aplastando los cachetes.

Quizá Renata gatee mejor que Elisa, o al menos por más tiempo, porque ya está mostrando señales cuando su hermana mayor casi no lo hizo, ella se fue casi directo a caminar cuando tenía un año y un mes, pero para la edad que tiene Ren, va que vuela para gatear e incluso, para hablar antes que ella.

No sé a qué se deba, porque cada bebé tiene sus tiempos, incluso Elisa tomó clases de estimulación temprana y Renata a esta edad presenta más habilidades sin haberla llevado, a lo mejor es por ser la segunda, por ver a su hermana, no lo sé, pero las dos son muy inteligentes y capaces.

A esta edad, la ropa talla 6 meses ya no le queda, ya está usando ropa talla 1 año, algunas prendas Elisa no las usó hasta después del año, el doctor dice que es muy común cuando se tienen dos niñas que la primera sea más delgada y la segunda más robusta, y quizá Renata vaya a ser más grande que Elisa, eso parece hasta ahora.

Mi flaquita y mi gordita me están volviendo locas de amor… ahí vamos, poco a poco, acostumbrándonos y tratando de lidiar con los berrinches de la grande, preparándonos para la siguiente etapa de la chiquita… organizando la ropa que les queda y la que ya no, cada día más convencidos de que la mejor decisión fue tenerlas tan juntas.