Migrante, vulnerable a la discriminación
- EDITORIAL
- 1 dic 2022
- 2 min de lectura

Los migrantes, un tema que podríamos tratar diario, que ademas se mantendrá vigente por muchos años y es que lastimosamente las caravanas están imparables y parecen no tener fin. Primeramente hablar de que mientras no estén en su país es difícil contar con trato digno en toro país que no es el suyo. Como mexicanos debemos entender que todos tienen derechos al libre tránsito, claro que con respecto y saber que los migrantes también cuentan con derechos y hay que respetarlos.
México vive un proceso migratorio dinámico al interior de su territorio y fuera de sus fronteras. Este proceso es complejo, afecta la composición y estructura de la población y tiene impactos económicos, culturales y políticos en las personas que salen o llegan al país buscando mejores condiciones de vida. Los desplazamientos migratorios, ya sean continuos, estacionales o diarios, obedecen por lo general a situaciones económicas y culturales tanto del lugar de origen como del lugar de destino, pero también están vinculados a problemas sociales y políticos, de violencia e inseguridad, así como a desastres naturales. Uno de los principales obstáculos que impiden la integración de los migrantes y su acceso equitativo a los derechos humanos en las sociedades anfitrionas son los sentimientos arraigados que existen contra éstos y las prácticas discriminatorias. Estos sentimientos y prácticas a menudo son reforzados por las leyes, las regulaciones y las políticas orientadas a restringir los flujos migratorios, lo cual queda en evidencia con la creciente tendencia de criminalizar la migración irregular.

La crisis económica mundial y el aumento del desempleo han intensificado aún más estas tendencias. Los migrantes irregulares son particularmente vulnerables a la discriminación: primero, porque algunos de los derechos políticos, sociales y económicos que constitucionalmente deben gozar las personas, están restringidos al país donde tienen su nacionalidad y ciudadanía, por lo que los pierden al estar en otro país sin documentos; segundo porque cargan con una serie de estereotipos y estigmas que los relacionan con delincuentes, integrantes de grupos delictivos, alta peligrosidad y violencia. Se trata de un problema mundial que afecta a los países de origen, a los de tránsito y a los de destino.
La violencia generada contra los migrantes está motivada por la discriminación, pues aunque sus derechos humanos están reconocidos en los tratados internacionales de los que México es parte, el ejercicio real de éstos se encuentra limitado. Los migrantes sin documentos están expuestos a un daño mayor porque, ante la falta de visas o permisos, temen denunciar las violaciones a sus derechos; entonces su situación de vulnerabilidad se potencia, porque saben que cualquier abuso no tendrá consecuencias para quien lo cometió.
La discriminación es doblemente padecida por las mujeres, niñas y niños migrantes, quienes sufren de acosos y malos tratos en situaciones de detención, son orillados al trabajo doméstico clandestino, prostitución, abusos sexuales y agresiones físicas y sexuales en las operaciones de trata. Hace falta replantear la manera en que son aplicados los derechos humanos a este grupo que sigue siendo víctima de abusos y discriminación por el hecho de no vivir en su país natal. Por ello, ahora se ha comenzado a hablar de derechos transnacionales, es decir, derechos que tomen en cuenta a los ciudadanos más allá de los límites de su país.






Comentarios