MUNDIAL 2026. Entre la guerra y el balón: El fútbol busca su oasis en Norteamérica mientras el mundo cruje.
- EFE
- hace 17 horas
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ZÚRICH. Mientras el orden mundial se tambalea entre conflictos en Oriente Medio y una crisis energética que amenaza el día a día, el fútbol se aferra a su propio calendario. El Mundial 2026, el más grande y atípico de la historia con 48 selecciones y 104 partidos, comienza esta semana a definir sus últimas incógnitas. Pese a la incertidumbre que rodea a países como Irán o los recientes estallidos de violencia en suelo mexicano, la FIFA, bajo el mando de Gianni Infantino, se mantiene firme en su plan de instalar un oasis deportivo en Norteamérica dentro de apenas dos meses y medio.

En el viejo continente, el drama es absoluto. Italia, la tetracampeona del mundo, se asoma nuevamente al abismo de quedar fuera por tercera vez consecutiva. Tras el fracaso de Spalletti, ahora es Gennaro Gattuso quien debe guiar a la Azzurra frente a Irlanda del Norte para evitar una tragedia nacional. Al mismo tiempo, figuras legendarias como Robert Lewandowski ven en esta repesca su última oportunidad de brillar en una cita mundialista, mientras jóvenes promesas como el madridista Arda Güler buscan devolver a Turquía a la élite tras un cuarto de siglo de ausencia.
Del otro lado del Atlántico, México se convierte en el epicentro de lo exótico. Monterrey y Guadalajara recibirán duelos inéditos: desde una Bolivia que busca honrar la memoria del recién fallecido Xabier Azkargorta frente a Surinam, hasta el insólito choque entre Jamaica y Nueva Caledonia. Para la Perla Tapatía, estos partidos no son solo fútbol; representan un test crítico de seguridad tras los recientes episodios de violencia en Jalisco. El mundo observa de reojo si las sedes mexicanas están listas para albergar a potencias como España, Colombia y Uruguay.
Finalmente, la repesca intercontinental nos regala historias que rozan el surrealismo, desde selecciones afectadas por la guerra como Irak, hasta las curiosas acusaciones de "vudú" que rodean a la República Democrática del Congo. El camino hacia el Mundial 2026 está trazado, y aunque el entorno global sea hostil, el balón se prepara para rodar. La suerte está echada para dieciséis naciones que esta semana se juegan el derecho de ser parte de la fiesta más grande de la tierra, en un torneo que promete ser tan histórico como caótico.








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