No hay buenas noticias, pero hay noticia
- Redacción
- 12 abr 2020
- 2 min de lectura

Iniciaremos la semana con quizás no buenas noticias y es que estamos a pasos de entrar en la Fase 3 del Covid-19. Y es América quien enciende ahora el foco ante una gravedad de la pandemia. Estados Unidos sigue siendo el foco rojo del Covid-19 en el mundo y ya supera el medio millón de contagios con más de 20.000 fallecidos. Con esas cifras supera a Italia como el país con mayor número de víctimas mortales. El epicentro latinoamericano está en Brasil, que ya acumula más de 1.200 muertos. El total de personas infectadas se elevó ayer domingo a 22.169. En la entidad, el secretario de Salud del Gobierno de Chiapas, José Manuel Cruz Castellanos, dio a conocer el tercer fallecimiento y cuatro casos nuevos confirmados de esta enfermedad, con lo que suman un total de 44. Lo menos esperado pero parece ser que ya entendieron acá en Chiapas, es la zona indigenas que se resistían a obedecer los lineamientos ante la contingencia sanitaria; Más de 300 comunidades indígenas regidas por el Sistema de Usos y Costumbres han radicalizado sus medidas de prevención. Con algunas acciones más drásticas que otras, también en municipios administrados por partidos políticos, han implementado sus propias estrategias en donde incluso solicitan certificados médicos para poder ingresar a las localidades. Y es así como las cosas comienzan a tomar un color más preocupante, porque los lineamientos sanitarios están obligando a las tortillerías también parar labores, en Tuxtla solo 16% ha parado labores, las demás siguen laborando y es que es indispensable por ello mismo decimos que esto se pondrá color de hormiga. Al paso que vamos no creo que el 30 de abril se reinicien las clases en todos los niveles educativos, pues implica reactivar todo y apenas estamos entrando a una Fase 3. Todo es problema de salud, no ha paralizado los problemas de tierra. Y es que desde hace cuatro años habitantes de Aldama viven bajo la constante amenaza de grupos paramilitares que les disparan y obligan a desplazarse.

A pesar de un pacto de no agresión, impulsado por Alejandro Encinas en 2019, el conflicto arrecia. Habitantes denuncian la pérdida de sus cosechas, abandonadas por las amenazas. Aldama, es el tercer municipio más pobre de México, vive bajo la amenaza constante de unos grupos armados de corte paramilitar; por eso es que difícilmente se pueda levantar en su economía; creanme a ellos no les preocupa el COVID-19, pero si una bala perdida, además que por causa de las balaceras del año pasado los cafetales no recibieron el mantenimiento que necesitaban, y la cosecha de 2020 de los zapatistas de Aldama alcanzó sólo el 60-70 por ciento de lo estimado. Esperemos que en el transcurso de la semana las cosas vayan mejorando para Chiapas, México y el mundo entero.






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