“Ojalá nos protegieran como a los monumentos”: El grito de justicia que marcó el 8 de marzo
- EFE
- hace 1 día
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CDMX.- Este domingo, las calles de la Ciudad de México se transformaron en un río de indignación y esperanza durante la conmemoración del Día Internacional de la Mujer. Bajo consignas que retumbaron entre los edificios del Centro Histórico como “No llegamos todas” y “Ni una madre rota más”, miles de mujeres denunciaron una crisis de seguridad que no da tregua en un país donde aproximadamente diez mujeres son asesinadas cada día. La exigencia de justicia se mantuvo como la columna vertebral de una protesta que, por segundo año consecutivo, se desarrolla bajo la actual administración federal.

La movilización destacó por una marcada presencia generacional, donde adolescentes que marchaban por primera vez se unieron a activistas veteranas. Grupos como Balance A.C. y la plataforma Sentir Bonito MX impulsaron bloques específicos para las juventudes, subrayando la necesidad de que las adolescentes sean tomadas en cuenta en las políticas públicas. Para muchas de estas jóvenes, la marcha no es solo un acto simbólico, sino una respuesta directa al miedo cotidiano; según datos del Inegi, siete de cada diez mujeres de 15 años o más han sufrido algún tipo de violencia en México.
El recorrido hacia el Zócalo capitalino estuvo marcado por el contraste entre la iluminación monumental morada y las vallas metálicas que blindaron los edificios históricos. Esta medida de protección de inmuebles generó críticas entre las asistentes, quienes señalaron la contradicción de priorizar el resguardo de monumentos en un contexto donde, tan solo en 2025, se registraron 2,798 asesinatos de mujeres, de los cuales solo 725 se investigan bajo el protocolo de feminicidio. "Los monumentos siempre se pueden limpiar, pero la sangre ya está derramada", advirtieron las manifestantes frente a los cercos del Palacio Nacional.
La jornada también dio visibilidad a sectores históricamente relegados, como la comunidad de mujeres sordas, quienes a través de la asociación Manos en Movimiento denunciaron que la falta de accesibilidad las vuelve aún más vulnerables ante la violencia y las desapariciones. Esta diversidad de voces convergió en una plaza pública desbordada, donde la exigencia fue clara ante una realidad persistente: una cuarta parte de las más de 130,000 personas desaparecidas en el país son mujeres, una cifra que organizaciones civiles exigen atender con urgencia y perspectiva de género.
Tras la jornada de movilizaciones, la Presidencia de la República destacó este lunes en su conferencia matutina que las marchas en la mayoría de las entidades fueron pacíficas, celebrando la congregación de cerca de 100,000 mujeres en el Zócalo de la capital. Aunque se lamentaron actos violentos calificados como "muy minoritarios", la postura oficial defendió el uso de vallas y cercos como una medida necesaria para evitar enfrentamientos y proteger tanto a las manifestantes como al patrimonio histórico, asegurando que el objetivo es garantizar que las expresiones de protesta ocurran con normalidad en todo el territorio nacional.




