• RUBÉN PÉREZ

Pandilleros tienen derecho a rehabilitarse; Bukele ha sido severo, advierte religioso

Marco Tulio Carrascosa, representante de la Oficina de Enlace Internacional (OEI), lamentó que exista un estigma contra quienes pertenecieron a una de las pandillas, como la MS-13, “al decir que son asesinos, que no tienen derecho a cambiar, que nunca se reformarán; hay mucho odio contra ellos, e incluso la gente se expresa de forma agresiva: ‘dicen que son unas lacras y que deben morir’”.


Con el Régimen de Excepción que implementó el gobierno salvadoreño, encabezado por el presidente Nayip Bukele, se pierdan las garantías individuales, pues se le entrega todo el poder a la policía, la cual, incluso de forma arbitraria, puede decidir quién sí y quién no irá a prisión, con el simple hecho de portar un tatuaje. “Todos están vulnerables”, agregó.

También le preocupa, añadió, que se legislaran otros puntos dentro del mismo régimen, como hacer manifiesto que un mensaje que haga alusión a las pandillas también será delito, como pintar un grafiti o hacer una señal con las manos (que represente a las mismas).

De hecho, el también líder en Chiapas de la Conferencia Nacional de Líderes Cristianos Hispanos (NHCLC, por sus siglas en inglés) criticó que pastores evangélicos se unan a los mensajes de odio contra ellos, “cuando el verdadero cristiano no puede pedir una pena de muerte, así de sencillo, no puedes combatir el mal con el mal”.

Dijo que, sin duda, hay cientos o miles de pandilleros que se han arrepentido, como el caso de Niki Cruz, quien se convirtió en evangelista luego de formar parte de grupos delincuenciales.


Consideró que el Régimen de Excepción se tuvo que haber dado desde otra arista, es decir “se debió llamar a Derechos Humanos, a la sociedad civil, a los medios de comunicación, y documentar todas las detenciones, al pie de la letra, y que también los notarios hubieran participado, lo que se ha dado en Colombia con grupos delincuenciales”.

El encarcelar a un marero entre 20 a 45 años, aseveró, no será la solución a la problemática, ni la pena de muerte, “porque hay muchos que sí quieren rehabilitarse, y ahora menos que tengan una posibilidad, solo por tener tatuajes”.

Además de los abusos que se cometen en contra de personas inocentes, el Régimen de Excepción que se emplea en el país de El Salvador para combatir la violencia repercutirá en México, y sobre todo en Chiapas, con la llegada de cientos o miles de pandilleros, alertó.

Aseveró que la frontera sur es tan porosa que, así como pueden ingresar mareros, también lo pueden hacer terroristas, “y por eso digo que, quienes logren escapar, y pasen por Guatemala, pueden ingresar a Chiapas”.

El problema más grave de ese país e incluso de Guatemala, recordó, es que hace más de tres décadas se permitió el crecimiento de las pandillas, “esa alza fue exponencial, la inseguridad allá se vivió muy fuerte, lo que orilló a mucha gente a dejar ese territorio”.