• RUBÉN PÉREZ

Piden “mano dura” en contra de desestabilizadores de Altamirano

Tuxtla.- Debido a que desde hace varias semanas un grupo de pobladores mantiene tomadas las entradas-salidas de la cabecera municipal de Altamirano, autoridades de varios ejidos se reunieron en la comunidad San Miguel Chiptic para solicitar al gobierno estatal aplicar el uso de la fuerza para restablecer el orden.



A través de un video que dura poco más de dos minutos, advirtieron que si se ha sufrido de violencia es por culpa directa del ejido Altamirano, “somos de una zona marginada, por eso necesitamos el paso libre de nuestro municipio”.


Agregaron que por ello decidieron hacer pública su denuncia y dirigirse de forma directa a Carmelino Morales Espinosa y a Óscar Gómez Valesco, a quienes les advirtieron que no son representantes de la región Tojolabal, “aquí tenemos a los verdaderos comisariados ejidales, agentes auxiliares y representantes de las diferentes rancherías”.


En ese sentido, insistieron en que la Secretaría General de Gobierno utilice la fuerza pública en esa demarcación, “ya que los señores Gabriel Montoya Oceguera, Heidy Pino Escobar, Humberto Castellanos, América Torres González, Armando Pinto Kánter, son los presuntos principales autores intelectuales que hacen el desorden público en su municipio”.



“Estamos unidos, y exigimos al comisariado del ejido Altamirano que deje en paz el municipio, porque nosotros, probablemente, empezaremos a actuar pero con fortaleza, con firmeza, no con actos vandálicos como lo que hacen en la cabecera municipal”, aseveró uno de los representantes inconformes.


Como se ha informado en distintos medios de comunicación estatales como nacionales, desde el pasado 30 de septiembre, un grupo de habitantes saqueó y luego quemó la casa del alcalde Roberto Pinto Kánter, a quien desde ese día mantienen secuestrado en la Casa Ejidal de la cabecera.


Sin embargo, la situación se agudizó desde el día 15 del mes pasado, cuando el mismo grupo del ejido Altamirano llegó a la Presidencia, interrumpió el “Grito de Independencia” que ofrecía el munícipe, y realizó actos vandálicos en señal de protesta, pues estaban en contra de que la esposa de éste, Gabriela Roque Tipacamú, tomara posesión el pasado 1 de octubre como la nueva alcaldesa.


Además, las mismas personas han mantenido “sitiado” el pueblo, pues han bloqueado las entradas del mismo, lo que comienza a generar desesperación e incertidumbre entre los cientos de familias que lo habitan.