• ALEJANDRA OROZCO

Construyen primer vivienda sustentable en Chiapas


Tuxtla.- Muchas veces hemos hablado sobre el reciclaje, las tecnologías amigables o la energía renovable, pero pareciera muy lejano, cuando ya tenemos aquí mismo distintas maneras de aplicarlo y reducir nuestra huella ecológica.

Marco Antonio Jiménez Escobar, ingeniero en Energías Renovables, lidera un proyecto que le ha valido dos reconocimientos a nivel nacional y hoy construye su primer casa sustentable, la primera en su tipo en todo el estado, en el ejido de Copoya.

Es un proyecto que desarrollan desde hace un año, financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y el Consejo Nacional de Vivienda (Conavi) que aplica materiales para construcción que fomentan el reciclaje.

Blocks más resistentes que los normales

La base son los “green blocks”, que son muy parecidos a los convencionales pero incluyen botellas de PET trituradas, material altamente contaminante que se aprovecha para crear material resistente de construcción.

“La contaminación por residuos sólidos plásticos es alta, este material no biodegradable tiene impacto significativo para la salud pública y al recolectarlo se le da un mejor manejo, por cada dos kilos de PET elaboramos un block, es decir que esta casa cuenta con 106 mil botellas en su estructura”.

Quienes más saben, son los que construyen la casa. Fabián Teco Jiménez, maestro albañil, nos cuenta que es más fácil y menos pesado usar este material, porque se maneja de mejor manera, es un poco más grande y pesa menos, por lo que lo pueden transportar, cargar y manejar más rápido, es decir, avanzan más en la construcción.

Mucho más que material ecológico

Pero la estructura no lo es todo, ya que la casa también cuenta con una interconexión a la red con sistemas fotovoltaicos que permite combinar la corriente eléctrica con energía de los paneles solares y reducir significativamente el costo de los servicios eléctricos, además de un techo verde que reduce la temperatura y crea un mejor ambiente.

La idea es implementar este sistema en temas de construcción, demostrando que sí funciona y sí reduce el impacto ambiental, antes de echarlo a andar, se hicieron estudios de vivienda resultando con una resistencia de 45 kilogramos/fuerza sobre centímetro cuadrado y una absorción de 20 por ciento de agua, comprobando que funciona y cumple con las normas de construcción.

“Además, representa una reducción del 6 por ciento y una conductividad térmica de hasta 26 por ciento, por lo que reduce considerablemente la temperatura dentro de la vivienda al aislar el calor, son casas más frescas por lo que se gasta menos en ventilación y aire, además falta adaptarle el sistema de purificación de aire”.

Si bien cada block es dos o tres pesos más caro que el normal, se trata de una inversión a largo plazo, ya que hay otra edificación, una iglesia, que se construyó hace dos años donde se usó este material, y aguantó sin problemas a los sismos de 2017.

“Es un tema social, pues la gente recolecta el plástico, se tritura para crear los blocks de manera sencilla y ellos ayudan a hacerlos, es decir, que estamos apoyando la economía local dándole trabajo a esta gente”, dijo.

En 2015, el proyecto se ganó el tercer lugar en el Green Tech Challenge México entre las empresas con mayor impacto social, así como en 2016, ganaron el Concurso de Innovación Las Américas como mejor proyecto de reciclaje de México.

El siguiente paso es implementar este material en las construcciones a gran escala, para que más gente se preocupe por implementar estas tecnologías que sí sirven para crear entornos más cómodos y saludables, a la vez de estar haciendo una gran aportación al cuidado del medio ambiente aprovechando recursos.

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