• SILVIA ALVARADO

Palabra de Lilith…


En la cuarentena, la violencia también se quedó en casa

En una sociedad desigual y donde los mayores impactos negativos derivados de las múltiples desigualdades afectan a las mujeres, era de esperarse que las problemáticas que ha traído el confinamiento por la emergencia sanitaria ante el COVID19, también perjudicara más a las mujeres y a las niñas.

Apenas el 8 de marzo, con motivo del Día Internacional de la Mujer, en todo el país se manifestaron en contra de las diversas formas de violencia; como pocas veces se había visto, mujeres de todas las edades y de todas las condiciones sociales salieron a gritar su hartazgo en contra de la violencia que no da tregua y que termina diariamente con la vida de 10 mujeres.

Lo que ocurrió el 9 de marzo no tiene antecedente, el #ParoNacionalDeMujeres marcó, espero que para siempre, a esta sociedad que ha sido tan permisiva y que ha naturalizado las violencias que se cometen contra las mujeres y las niñas, al grado de responsabilizarlas, aun siendo ellas las víctimas (“Si no anduviera sola en la noche…”, “si no se pusiera el vestido tan corto…” “si fuera más recatada…”).

El Paro Nacional ha sido un parteaguas, los movimientos feministas, mujeres organizadas y no organizadas, ciudadanas de a píe, acudieron al llamado para exigir un alto a la violencia feminicida, a la desaparición de mujeres y niñas y a exigir el reconocimiento de las múltiples aportaciones que las mujeres hacen para el desarrollo de las familias y por supuesto del país.

¿Qué pasa en un país cuando se queda un día sin mujeres? ¿Y si desapareciéramos todas? ¿Qué pasa con la economía nacional? ¿Qué pasa con las familias? ¿Y las escuelas? ¿Y los centros de trabajo?

En esas estábamos, en un debate nacional al que se sumaron muchos sectores, sin faltar las y los oportunistas que nunca han hecho nada para atender las justas demandas de las mujeres, cuando apareció en escena el COVID 19, importante y preocupante, y arrasó con todo, desplazando el resto de los problemas que nos afectan cotidianamente.

Y aunque ahora parezca lo contrario, que no hay más feminicidios o violencia contra las mujeres, la realidad es que la emergencia sanitaria solo invisibilizóel tema en los medios y en la atención de la gente, que ahora está más ocupada sumándose al pánico global que se ha sembrado por la pandemia y ha dejado a un lado un asunto muy grave, porque la violencia contra las mujeres continúa, no para y también cobra vidas.

¿Cómo? Se preguntarán, si nos convocaron a quedarnos en casa. Pues sí, lo que no se tomó en cuenta, es que una gran parte de los hechos de violencia contra las mujeres y las niñas suceden en ese espacio, en el dulce hogar, y proviene de las personas en las que las víctimas confían e incluso aman.

La casa como refugio o nido de amor y seguridad no lo es para todas, en miles de familias hay eventos de violencia y tener que quedarse en casa por la cuarentena para ponernos a salvo de la pandemia, significa poner en riesgo la vida al estar de tiempo completo con el agresor.

Nosotras nos quedamos en casa y lamentablemente, la violencia también, porque no conoce de cuarentenas, ni pandemias.

Recordemos nuestro contexto:

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, del 2019, la violencia contra las mujeres es un problema de gran dimensión y una práctica social ampliamente extendida en todo el país:

•66 de cada 100 mujeres de 15 años y más, han experimentado al menos un acto de violencia de cualquier tipo, ya sea violencia emocional, física, sexual, económica, patrimonial o discriminación laboral, misma que ha sido ejercida por diferentes agresores, sea la pareja, el esposo o novio, algún familiar,compañero de escuela o del trabajo, alguna autoridad escolar o laboral o bien por amigos, vecinos o personas conocidas o extrañas.

•30.7 millones de mujeres en México han sido sujetas a actos violentos y discriminatorios alguna vez, a lo largo de su vida.

Las niñas no se tocan, no se violan, no se matan…

•En Nogales, Sonora, el 2 de abril, Ana Paola, de 13 años de edad, fue violada y asesinada.

•Jennifer Milagros, de cinco años, fue asesinada a golpes por su padrastro el 7 de abril, en Nuevo León.

El 11 de abril, en Chihuahua ocurrió la muerte de una niña de seis años. Aunque presuntamente fue por Coronavirus, el informe médico reveló asfixia mecánica por estrangulamiento y agresión sexual. La pequeña estaba bajo el cuidado de sus abuelos para protegerla de un posible contagio por COVID19.

Datos de la Red por los Derechos de la Infancia en México, indican que 1 de cada 10 feminicidios es en contra de niñas y adolescentes.

¿Qué hacemos?

Las condiciones impuestas por la pandemia implican cierto aislamiento que en muchos casos es aprovechado por los agresores para cometer actos de violencia contra las mujeres, las niñas y los niños. La idea es que estando encerrados en casa, nadie se dará cuenta, ni podrá intervenir.

Las denuncias por violencia contra las mujeres ha incrementado durante el confinamiento, eso es real, no solo en Chiapas y en México, sino en distintos lugares del mundo, Francia, España y el Reino Unido por ejemplo, porque la violencia machista no descansa, ni da tregua

Es importante saber que las instituciones de procuración e impartición de justicia continúan trabajando en la cuarentena, porque el estado mexicano está obligado a garantizar la vida y la libertad de las mujeres.

Si estás viviendo algún tipo de violencia, comunícate, en estos números te atenderán.

MAPA CON NUMEROS DE TELÉFONO (Imagen adjunta)

También te pueden ser de utilidad:

Número telefónico

Servicio

8009112000

Línea de la vida. Salud Mental (miedo, ansiedad)

(961) 617 2300 Ext. 17594 / 17638/ 17573

Centro de Justicia para las Mujeres. Tuxtla Gutiérrez.

800 MATERNA

(800 6283762)

Si estás embarazada y tienes dudas sobre tu cuidado, no sabes dónde van a atender tu parto, estás en trabajo de parto y te rechazan del hospital.

800822460

Red Nacional de Refugios. Acompañamiento #AislamientoSinViolencia

#PalabradeLilith

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