Chiapas rugió con la Selección: Convivencia familiar y orgullo patrio marcan el histórico juego de Octavos
- Redacción
- hace 37 minutos
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Tuxtla Gutiérrez.- En un ambiente desbordante de emoción, orgullo patrio y un profundo entusiasmo colectivo, más de 26 mil 500 aficionadas y aficionados chiapanecos se dieron cita en la explanada y las instalaciones del Estadio Víctor Manuel Reyna para apoyar de principio a fin a la Selección Mexicana de Fútbol en su trascendental duelo de Octavos de Final contra su similar de Inglaterra. El gobernador del estado, Eduardo Ramírez Aguilar, encabezó este masivo encuentro ciudadano, conviviendo de cerca con niñas, niños, jóvenes y personas adultas que se congregaron en un solo bloque para alentar al representativo nacional en lo que representó uno de los momentos deportivos más intensos del año.

La fiesta mundialista en la capital chiapaneca comenzó desde tempranas horas de la tarde, luego de que las autoridades estatales abrieran las puertas del recinto deportivo a partir de las 16:00 horas. Para fomentar una sana convivencia familiar y asegurar que nadie se quedara fuera de la celebración, el acceso al estadio fue completamente gratuito y contó con la distribución de antojitos regionales de cortesía para los miles de asistentes. Durante los 90 minutos del intenso y reñido encuentro, la macro pantalla instalada en el coloso de Tuxtla Gutiérrez se convirtió en el epicentro de los vítores, porras y aplausos de una afición que demostró que, cuando se trata de la patria, la unidad y la pasión colectiva se vuelven la mayor fortaleza del estado.
A pesar del desenlace del partido que marcó la despedida del Tri de la justa mundialista, el mandatario estatal y el pueblo de Chiapas reconocieron con aplausos la entrega absoluta, el corazón y el carácter de los seleccionados nacionales, afirmando que el equipo se despidió con la frente en alto tras haber dejado la vida en la cancha. Al cierre del evento, Ramírez Aguilar agradeció la vibrante respuesta de la ciudadanía y la energía incondicional demostrada por las familias tuxtlecas en esta convocatoria, refrendando la confianza intacta en el balompié mexicano y sentenciando con optimismo que el camino hacia el próximo Mundial ya ha comenzado para una afición que se mantiene más fuerte y unida que nunca bajo el espíritu de la Nueva ERA.








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