El Estadio Azteca será una caldera este domingo para el duelo histórico entre México e Inglaterra
- Redacción
- hace 1 día
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Ciudad de México,(EFE) .- La Selección Mexicana de Fútbol desató una auténtica fiesta nacional tras sellar de forma brillante su boleto a los Octavos de Final de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Con una contundente victoria de 2-0 frente a su similar de Ecuador, gracias a las anotaciones de Julián Quiñones y Raúl Jiménez, el combinado azteca espantó de un plumazo los fantasmas del pasado y se declaró listo para su próximo gran sinodal. El esperado encuentro de eliminación directa representará un auténtica prueba de fuego, ya que el Tri se medirá en un choque de titanes frente a la Selección de Inglaterra el próximo domingo 5 de julio de 2026 a las 17:00 horas (CST), teniendo como escenario al majestuoso Estadio Azteca.

El triunfo frente a la escuadra sudamericana posee un tinte histórico de magnitudes épicas, ya que rompió con una dolorosa sequía de cuatro décadas en el balompié nacional. La última vez que México había logrado ganar un partido de eliminación directa en una Copa del Mundo fue en México 1986, cuando derrotaron 2-0 a Bulgaria con el legendario gol de tijera de Manuel Negrete y un tanto de Raúl Servín. El gran dato de fe para la afición radica en que el actual director técnico del Tri, Javier el ‘Vasco’ Aguirre, estuvo presente en la cancha como jugador titular durante aquella hazaña de 1986, y hoy el destino lo coloca nuevamente al frente del banquillo para guiar a una nueva generación que busca romper definitivamente el mito del "quinto partido".
Este proceso mundialista ha logrado devolverle al equipo la conexión absoluta con una afición que se entregará por completo en el coloso de Santa Úrsula. Respaldados por una racha perfecta de cuatro victorias consecutivas en el certamen y un sólido orden defensivo que se mantiene sin conceder un solo gol, los seleccionados nacionales han demostrado tener los argumentos tácticos y el carácter necesarios para competir al tú por tú contra las potencias del planeta. El plantel azteca confía en que la localía, el peso de la historia y el hambre de gloria serán los pilares idóneos para dejar el alma en la cancha y escribir una nueva página dorada en la historia del deporte mexicano.








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