Fiesta grande: ¿dinero sÃ, organización no?
- EDITORIAL
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La tradición más emblemática del pueblo se despide este año con las arcas municipales fortalecidas, pero con una comunidad dividida y profundamente inconforme. La derrama económica existió, sÃ, pero no todo lo que deja dinero deja orgullo. Las crÃticas no han sido menores ni aisladas: mala organización, improvisación evidente, fallas logÃsticas y una cartelera artÃstica que quedó muy lejos de la calidad que una festividad de este nivel merece. Para muchos habitantes y visitantes, la Fiesta Grande perdió rumbo y sentido, reducida a un espectáculo administrativo donde el negocio pareció pesar más que la tradición, la cultura y el respeto al pueblo. Lo ocurrido durante la feria abrió polémicas que no pueden ignorarse. Las omisiones, la falta de planeación y el desorden empañaron una celebración que históricamente ha sido motivo de orgullo, no de desencanto. Chiapa de Corzo no solo es escenario: es comunidad viva, memoria colectiva y patrimonio cultural, y eso exige algo más que números positivos en una cuenta bancaria. Hoy, el verdadero balance no se mide solo en ingresos, sino en la percepción de un pueblo que siente que su fiesta fue mal gestionada. Porque cuando una tradición se administra sin sensibilidad ni responsabilidad, el costo no se paga en efectivo, se paga en confianza, identidad y respeto. Ahora, la atención está puesta en lo que viene. La feria ya terminó y la expectativa ciudadana crece. Si bien durante estas semanas se realizaron acciones visibles, como el arreglo del libramiento de Chiapa de Corzo, esto solo confirma una verdad que ya nadie puede negar: sà hubo dinero, y mucho. La entrada de recursos fue evidente. Por ello, el reto apenas inicia. Queda claro que aún hay demasiado por hacer: infraestructura, servicios, atención a las colonias y rescate de espacios públicos que llevan años olvidados. Hoy, con el argumento de la falta de recursos debilitado, la administración municipal enfrenta una exigencia legÃtima: que el dinero que llegó no se quede en promesas ni en parches, sino que se traduzca en obras duraderas y beneficios reales para la gente. La Fiesta Grande terminó, pero la exigencia ciudadana apenas comienza: que la próxima vez no solo deje dinero al ayuntamiento, sino dignidad, resultados y verdadero orgullo a Chiapa de Corzo.




